Las bajas por contingencia común se han convertido en un problema desbordado para las empresas. Desde 2019, han crecido más del triple que la afiliación a la Seguridad Social. Este no es sólo un dato alarmante; es un grito de auxilio para los propietarios de empresas, quienes cargan con unos costes que, en muchos casos, son insostenibles.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que esta situación siga erosionando la viabilidad de nuestros negocios?
La cruda realidad
Las cifras no mienten: las bajas por enfermedad común están fuera de control. Mientras que la afiliación ha crecido de manera moderada, las bajas se han disparado de forma desproporcionada. Esto no es sólo un problema de salud pública; es una bomba de relojería para las empresas, especialmente para las pymes, que no tienen los recursos de las grandes corporaciones para absorber estos golpes.
El coste real para los empresarios
Los propietarios de empresas no somos ajenos a esta realidad. Cada baja por contingencia común representa un coste directo e indirecto que muchas veces no se ve, pero se siente en la cuenta de resultados. Desde el pago de los primeros días de baja hasta la contratación de personal temporal, pasando por la pérdida de productividad y el desgaste del equipo restante, las consecuencias son devastadoras.
Y lo peor es que, en muchos casos, estas bajas no están justificadas. El sistema actual parece fomentar un abuso que perjudica a todos: a los trabajadores honestos, a las empresas y, en última instancia, a la economía en su conjunto.
Un sistema que nos falla
No podemos seguir mirando para otro lado. El sistema actual de gestión de bajas por contingencia común está obsoleto y es injusto. Los empresarios somos los que asumimos la mayor parte de los costes, mientras que las administraciones públicas no hacen lo suficiente para garantizar que estas bajas sean justificadas y necesarias.
¿Dónde está el control? ¿Dónde está la responsabilidad compartida? Es inaceptable que las empresas tengamos que cargar con todo el peso de un problema que, en muchos casos, escapa a nuestro control.
¿Qué se puede hacer?
1. Exigir un cambio en las políticas públicas: Necesitamos un sistema más justo y equilibrado, donde las administraciones asuman su parte de responsabilidad. Esto incluye una mayor supervisión médica y controles más estrictos para evitar abusos.
2. Implementar medidas internas: Las empresas debemos tomar la iniciativa. Programas de bienestar laboral, políticas de absentismo claras y una cultura de responsabilidad pueden ayudar a reducir las bajas injustificadas.
3. Fomentar la flexibilidad: En muchos casos, las bajas podrían evitarse con opciones de teletrabajo o horarios flexibles. Es hora de adaptarnos a las necesidades reales de los trabajadores sin poner en riesgo la viabilidad de las empresas.
4. Unión y reivindicación: Los empresarios debemos unirnos para hacer oír nuestra voz. Esta situación no es sostenible, y necesitamos que las autoridades nos escuchen y actúen.